Armas prohibidas

Todas las épocas han tenido su guerra: Corea, Vietnam, el Golfo Pérsico. El siglo XXI comenzó con la destrucción de las torres gemelas y continuó con la invasión de Afganistán; desde el año 2010 el conflicto sirio está marcando el paso de las relaciones internacionales . Siete años de conflicto van arrojando cifras escalofriantes que de tan escandalosas pasan desapercibidas: diez millones de desplazados, más de trescientos mil muertos, más de cien mil civiles asesinados. Uno no toma conciencia de esta cifra a no ser que calcule cuántos civiles fallecen por hora desde el inicio del conflicto: uno. Cada hora desde hace siete años muere un civil en Siria. Un muerto por hora es la velocidad del terror en Siria.

En el último episodio de esta barbarie parece ser que un ataque con armas químicas ha causado más de setenta muertos, treinta de los cuales eran niños. Las imágenes de niños amontonados con el macabro rictus de la muerte pintándoles el rostro pone la carne de gallina. Uno puede imaginar que bajo ese infame montón está su propio hijo, uno puede ponerse fácilmente en la piel de los padres de esos treinta niños asesinados. Pero no es la primera vez que Bachar el Asad utiliza armas químicas de forma indiscriminada y a sabiendas de los daños que pueden causar en la población civil, desde el inicio de la contienda el ejército nacional ha utilizado armas prohibidas sin prejuicios, como si en lugar de gas sarín estuviesen matando con agua bendita. El gambeteo del Presidente sirio para con la ONU resulta de lo más despreciable; aseguró hace años haber destruido su arsenal de armas químicas (según la OPAQ uno de los más grandes y potentes del mundo).

La ONU no ha podido emitir una condena de estos hechos porque Rusia ha ejercido su derecho de veto. La explicación rusa: que fueron los rebeldes quienes escondían los agentes químicos que explotaron al sufrir un bombardeo.

En los años ochenta Sadam Hussein tuvo un episodio parecido (en la guerra Irán-Irak) utilizando armas químicas contra la población kurda y causando más de 5000 víctimas. Durante aquella guerra Estados Unidos fue aliado incondicional de Irak y suministró junto con otros países occidentales la tecnología necesaria para realizar el ataque. Cuando se trató de condenar los hechos ante la ONU Estados Unidos afirmó que el incidente había sido en realidad un accidente iraní al manipular agentes químicos. Sé que si has leído con atención te estarás llevando las manos a la cabeza o te habrán entrado ganas de vomitar.

Yo creo que el hombre es una especie aberrante y que no importa el grado de crueldad, siempre podemos superarlo. Si la política es el arte de la suciedad, la política internacional es la pornografía de esa podredumbre. Para trabajar en la ONU se deben de tener un estómago de acero inoxidable y problemas de salud mental, de otra forma no se entiende su funcionamiento. Un grupo de psicóticos, paranoicos y desahuciados: así les veo cuando tratan de ponerse de acuerdo solo para firmar una cartita de condena.

Últimos acontecimientos

Se entretienen sus señorías preguntándose en verso en las sesiones de control del Congreso de los diputados. Así, Íñigo Méndez de Vigo (pariente de la mítica Carmen Díez de Rivera, de la que pocos se acuerdan ya) sonríe frete al atrevimiento de Jose Andrés Torres Mora. Los juegos florales parecía que eran coto privado de la cinegética populista. El soneto, hay que decirlo, no es malo, pero tiene ese sonido viejo que algunos atribuyen a los clásicos, y pedirle al diputado por Málaga que además escriba buenos sonetos me parece tan desvergonzado como pedirle a Rajoy que ejerza de Presidente del Gobierno, en ambos casos la pereza concomita con la incapacidad.

Podemos se enfanga nuevamente cuando se niega a sumarse a la preocupación del Congreso por los acontecimientos venezolanos. La ideología le pasa constantes facturas a los morados que no pagan, algún día les van a embargar la cuenta y ya no habrá más cash para afrontar el día a día, ¿qué pasará entonces? Desde un punto de vista ideológico Podemos juega a la izquierda dogmática, pero cuando lleguen al poder verán que el único dogma es el dinero y que solo traicionando sus principios podrán gobernar sin contradicciones (cosa esta última un tanto comprometedora). Ya lo vimos con Izquierda Unida y lo estamos viendo con los mal llamados “ayuntamientos del cambio”. Nada cambia excepto la propaganda.

En el PSOE le han hecho una puesta de largo a Susana Díaz que parece las que protagonizaba María Sonsoles de Icaza con sus hijas vestidas de Balenciaga. El traje que le ha hecho la inteligencia socialista con Felipe González a la cabeza se le va a romper por las costuras. Si Susana gana el PSOE tiene asegurada navegación de cabotaje hasta unas nuevas elecciones, o sea, una temporada sin sustos. De eso se trata; la izquierda oficial de este país se contenta con asumir cierta idea de estabilidad, un equilibrio de dos fuerzas que ya no existe. Susana Díaz, desde su discurso engañosamente conciliador trata de convocar esa época en la que dos partidos se disputaban el poder. Pero no es eso Susana, lo del otro día es para unas primarias, no para unas generales. Alguien se equivocó al escribirle el guion a la lideresa andaluza.

Con Cataluña pivotando entre la desobediencia y el favor de Downing Street, ahora resulta que los ingleses querían salirse del club para reconquistar Gibraltar y de paso Barcelona. Los catalanes han entrado en un estado de paranoia en el que solo hablan de independencia, como algunos locos que repiten una y otra vez unas palabras misteriosas. El plantel de la Generalitat va restando los días que faltan para la declaración de independencia, mientras Rajoy les observa como un farsante que se hubiera hecho pasar por presidente del Gobierno.

Se ha publicado un estudio historiográfico que demuestra que las elecciones del 36 no fueron limpias. El discurso de la legitimidad democrática del frente popular ha estallado por los aires, pero poco eco ha tenido este hallazgo, lo cual demuestra cuán difícil es desarticular un relato que la sociedad asume como cierto, aunque cuente hechos tan improbables como la existencia del Ratoncito Pérez o los Reyes Magos.

Y por supuesto mucho fútbol.

Este país es extraño y apasionante.

 

La protección del más débil o la persecución del más pillo

La homosexualidad fue delito en este país hasta el año 1979. La Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que sustituía la Ley de vagos y maleantes, castigaba con multas, prisión o internamiento en psiquiátrico la mendicidad, la homosexualidad, la transexualidad y la pornografía entre otras conductas. Algunos homosexuales a finales de los años setenta sufrieron lobotomías y técnicas de electro-shock porque así lo establecía la Ley para “rehabilitarles”. La homosexualidad fue perseguida incluso muerto el General Franco.

Muchos días llevo pensando en la corrección política y el afán de algunos por tratar de desvelar la moral dominante y la hipocresía que encierra atacando las –llamadas- posturas buenistas. A mi también me repugna el snobismo de ciertas imposturas y el constante postureo ideológico que algunas vedettes de la opinión (a derecha e izquierda) esgrimen con pretendida superioridad. En el ámbito de la moral bienpensante la homosexualidad y el travestismo siguen levantando cuando menos extrañeza. Algunos críticos preguntan por las bases científicas que avalan los posicionamientos igualitaristas para los casos de transgénero, algo que levanta encendidas polémicas. En este vídeo el entrevistador siente que la clave del asunto está en el punto de vista científico, pero en torno a los usos y costumbres sexuales poco puede decir un científico, podrá en todo caso explicar cómo funcionan los aparatos reproductores de uno u otro género y qué sucede cuando se alteran. ¿Puede explicar la ciencia por qué nos gusta más que nos la chupen? La cuestión es otra y entrar en ese juego es inútil porque incluso aunque la ciencia demostrara lo contrario estamos hablando de derechos, no de biología. Los derechos no pueden estar nunca supeditados a aspectos biológicos puesto que entrarían en conflicto con la propia naturaleza del derecho.

Todo lo que huele a izquierda es deslegitimado desde la derecha por inocente, infantil, poco riguroso, ignorante, inconsistente, arbitrario, inútil, pueril, absurdo, excéntrico. Y todo lo que huele a derecha es atacado desde la izquierda por fascista. El fascismo es un término tan potente que no necesita mayor explicación.

Yo creo que la incorreción política (es decir, el racismo, la intolerancia, el machismo y demás formas de dominación) es una respuesta a los avances en materia de igualdad social que se han producido en numerosas partes del mundo en los últimos quince años. Puede tener cierta gracia el cinismo chestertoniano a la hora de valorar la bonhomía con la que algunos se lanzan a celebrar la fiesta de la igualdad, pero entre eso y negar derechos a un individuo por su condición sexual hay un camino en el que uno puede perderse. No ignoro tampoco que en los derechos adquiridos alguien pueda ver una oportunidad para medrar, una ocasión para beneficiarse personalmente, pienso en un hombre que después de cambiar de sexo pretenda competir en las mismas categorías deportivas que lo hacen las mujeres, pero en este caso deberá ser la disciplina deportiva la que regule, ordene y sancione. En cualquier caso uno puede optar por dos caminos: la protección del más débil o la persecución del más pillo. Yo opto por la primera.

La Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social fue derogada completamente en 1995, más adelante (en 1999) se declararán confidenciales los archivos policiales que contienen toda la información de la represión efectuada por los agentes de seguridad; ese archivo solo puede ser consultado por investigadores e historiadores.

La trama

Las encuestas son como el deseo: hay que atreverse para que se cumplan. De atreverse todos aquellos que afirman su deseo de votar a Podemos la formación morada quedaría en segundo lugar en unas hipotéticas elecciones; hay que ir pensando ya en pasar por las urnas. Si el cabreo de Albert Rivera con los populares de Murcia se concreta en ruptura definitiva y las primarias del PSOE dan en la esquizofrenia de Pedro Sánchez habrá elecciones y el Partido Popular así, a base de repetir, ganará algún escaño más. Yo creo que la estrategia de Rajoy es clara: llegar a la mayoría absoluta pasando por infinitas repeticiones: luego dicen que su talante no es democrático.

El problema se presentará cuando Pedro Sánchez o Susana Díaz deban plegarse a las exigencias de Podemos, porque todo pinta hacia Podemos como partido hegemónico en la izquierda. Si las encuestas se cumplen los socialistas habrán pasado en apenas dos años de imponer condiciones a sufrirlas. Bien pensado, Pedro Sánchez es el líder idóneo para esta situación esquizofrénica. La suma de Podemos más PSOE más nacionalistas puede dar más de la mitad del hemiciclo. Esta aritmética me suena, creo que la he oído hace poco…

Mientras, en Podemos, cambian de estribillo. La nueva letra es más críptica, más elitista, más misteriosa: la trama. Siguen siendo unos maestros en el márquetin político y yo les quiero para que le den una mano de pintura a este blog, no me vaya a estar equivocando yo con las fotos de torsos apolíneos. La casta era un término intenso, que valía igual para meterte con tu jefe o con aquel amigo que nunca se paga unas copas; la casta remite a la pobreza rampante de la India y al orden fascista del hinduismo, donde nadie puede ser distinto de aquello para lo que nació. La casta es la cuna, pero he aquí que el nuevo término “trama” hace referencia a un complicado engranaje; la trama es algo que hay que desenredar, algo que está ahí para ser comprendido, explicado, descifrado. Toda trama se desvela mediante la pericia de alguien que la explica. Así que Podemos nos trata de explicar cada día en qué consiste la trama. Corren el riesgo de que acabemos odiándoles como se odia al amigo que desvela el final de la película o el resultado del partido que no vimos en directo.

La trama, el argumento, el conflicto, la tela de araña, aquello que va enredando a los personajes para que acabemos viendo si son héroes o villanos. Ya no estamos ante un personaje (la casta) ahora estamos inmersos en el argumento (la trama). Cada vez que estos chicos se inventan una palabra que ya existe ponen a la prensa mundial a hacer cábalas con su significado, como si escribieran un jeroglífico en el frontispicio del Congreso de los Diputados. No sé cómo serán mandando, pero desde luego como publicistas no tienen precio.

Premiar la desobediencia

Premiar la desobediencia es un peligroso oxímoron que solo podía venir de los Estados Unidos. Leo en la prensa que el Instituto Tecnológico de Massachusetts acaba de crear un premio a la desobediencia civil dotado con 250.000 dólares, lo cual me lleva a pensar si una persona o grupo de personas cuya función consiste en llevar la contraria, impugnar un orden, agitar las calles o remover la conciencia estaría dispuesta a plegarse ante semejante chantaje. ¿No es un premio una forma sutil de chantajear? También podría suceder que las personas o grupo de personas que deciden oponer resistencia civil se vieran mediatizadas por el acicate del dinero y acudieran beligerantes a mostrar su desobediencia no por el hecho de creer en ella sino para conseguir el botín. Los niños no se portan bien porque entiendan el valor moral, lo hacen para conseguir el caramelo.

En su afán por asimilar todo a la cultura del capital la lógica del mercado vende camisetas del Che Guevara y posters de Mahatma Gandhi con la misma soltura que comercia con la iconografía del espectro ideológico contrario. No importa si llevamos una camiseta de Stalin o Hitler, lo que importa es comprar la camiseta. El motivo no es el mensaje, el mensaje, nuevamente, es el medio: la camiseta o, mejor, gastarse el dinero en ella. Porque de eso se trata. El dinero puede comprar incluso la sensación de que uno no necesita dinero.

Hay una verdad que de tan obvia me resulta sonrojante: los movimientos de protesta y las personalidades que se erigieron como símbolo de resistencia civil no buscaban ganar dinero, ni fama, ni notoriedad institucional; buscaban producir un cambio. La recompensa era el cambio, el premio gordo. Se jugaban la vida para que otros pudieran disfrutar un derecho, o sea que lo que hacían lo hacían por los demás. Ahí hay otra contradicción porque en Massachusetts entienden que la recompensa es para un individuo o grupo de individuos: el dinero siempre habla de tú a tú. Nada más concreto e intangible que el dinero. El dinero siempre será disfrutado por alguien, alguien concreto con nombres y apellidos, los derechos son para todos.

Desobedecer es ya la recompensa, paladear el NO, ver cómo el sistema se deshace ante un arma invisible, pues nadie pensó qué hacer cuando alguien dice NO, quizá meterle en la cárcel, pero en la cárcel de nuevo dice NO, en la calle en la cárcel en cualquier parte dice NO. El hombre rebelde niega como una forma de vida y su negación es el negativo de la foto que hizo, la negación es la semilla de un derecho y pagar por ello es una maldita bula y 250.000 dólares son muy pocos dólares para pagar la dignidad. Quizá un millón, mil millones de dólares como recompensa, un billón de dólares, no sé, todo el dinero del mundo como recompensa a los que desobedecen y se sientan pacíficamente y hacen el gesto de la paz y antidisturbios y gas lacrimógeno y violencia y palos y luego 250.000 dólares. Así funciona el circo del mundo.

Correción política, Putin y Trump

Hacía tiempo que no me reía tanto. Hoy he escuchado en la radio los comentarios del secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos de América, el señor Ben Carson. Ha dicho lo siguiente: “Hubo otros inmigrantes que llegaron aquí en el fondo de barcos de esclavos, trabajaban incluso jornadas más largas e incluso más duras por menos“. Equiparar un esclavo a un inmigrante puede ser una torpeza o un finísimo acierto, solo depende de qué derechos creas que tienen ambos. Quizá lo que quería Ben Carson era decirnos que no hay diferencia entre un esclavo y un inmigrante. Con este tipo de declaraciones siempre me queda la duda: ¿son tan inteligentes que yo, que soy idiota, no las pillo? La corrección política ha dado tantas vueltas de tuerca a los posicionamientos morales que uno ya no sabe si tiene que defender al más fuerte o atacar al más débil. Tampoco sabe uno si llamarle fascista a Hitler, no vaya a ser que me hackeen la cuenta de twitter. Llamar a las cosas por su nombre parece que trae muchos problemas.

Donald Trump representa todo lo que alguna vez uno piensa y no se atreve a decir por decoro. El racismo, el egoísmo, la falta de humanidad son una suspensión de lo que podemos llamar “calidad humana”. Cuanta más calidad humana más estúpidamente benévolo, solidario e integrador se vuelve uno. Así que suspender esa proyección de uno en los otros supone volverse un salvaje y desatar la naturaleza íntima (que lleva amaestrada tanto tiempo en la oficina). Yo creo que Donald Trump es la gran transgresión que los estadounidenses se permiten después de la falsedad de Obama, como si hubiesen ganado una apuesta con el primer presidente negro de la historia pero el botín no les pareciera lo suficientemente jugoso. Yo creo, amigos, que los americanos son unos paletos. Yo creo que los discursos de Obama que tanto se citan si los pronunciara en España un político le tirarían tomates, y no por provincianismo: el listón está aquí mas alto que allí. Amigos, yo creo que Estados Unidos no es para tanto y que Parla puede ser mucho más interesante que Ohio.

El problema es que Trump empezó haciéndonos gracia, pero los chistes que cuenta son demasiado fáciles y todos acaban igual: matan al negro, se follan a la chica. La rareza, la anomalía, el exotismo de un presidente profundamente racista en la Casa Blanca empieza a asustarme. Ya no le veo la gracia. Si, como ha afirmado, pretende que los Estados Unidos “vuelvan a ganar guerras”, viviremos ocho años bajo el discurso ininteligible de las armas. Un discurso que no había desaparecido pero se mantenía convenientemente silenciado.

Ante la advertencia de la administración Trump de recortar la ayuda en defensa en la zona euro Suecia ha restablecido el servicio militar obligatorio por miedo a que Putin caiga en la tentación de expandirse territorialmente. La relación esquizofrénica entre Donald Trump y Vladimir Putin va a convertir el mundo en un manicomio. Putin se quedará con Europa y Trump peleará por impugnar el orden asiático (parece que ya mueve sus piezas cerca de la península coreana). Nos acercamos a un nuevo orden mundial con dos líderes que despiertan en la misma medida pavor y risas, como las películas de Tarantino.

Imagino que cuando se haga un llamamiento antimilitarista los adalides de la verdad, aquellos que luchan contra la corrección política, se apresurarán a llamarnos hipócritas y blandos y nos joderán la cuenta de Facebook y twitter y luego hablarán de libertad de expresión y que su verdad es tan válida como la verdad de cualquiera y que la solidaridad ha fracasado y que la libertad solo se consigue con un esfuerzo monumental de sangre sudor y lágrimas.