Moción de censura

Como ya explicara el viejo filósofo Gustavo Bueno, la política es una suerte de religión donde operan una serie de creencias más o menos vagas, unos principios más o menos meditados y una postura tan sólida como irracional. Este principio que destruye todo partidismo y nos aleja a los ciudadanos de la política real lo va ilustrando Podemos cada vez con más claridad. No se trata de construir una moción de censura, se trata de representarla. A nadie le han explicado qué es una moción de censura y cómo se debe hacer, sin embargo es salir Pablo Iglesias en la tele rodeado de sus secuaces y todo el mundo repite en los bares las palabras como si fuesen el nuevo conjuro que embrujará a las hordas populares: moción de censura.

Todo lo que hace Pablo Iglesias parece estar destinado al espectáculo y por lo tanto gusta mucho a un público ávido de espectáculo; donde antes sólo había aburrimiento ahora tenemos ruedas de prensa con la melena bien ordenadita. Ese es el gran logro de Podemos: hacer política pop. La política pop en un tiempo en el que la clase media ha retrocedido abruptamente solo pude tener música soviética… o nacional socialista.

La sospecha de que la moción de censura sea en realidad un intento de acaparar portadas ―cuando el PSOE está a punto de elegir en primarias a su secretario general― se va convirtiendo en clamor al convocar Iglesias una manifestación dos días antes de la cita socialista. Pareciera que la verdadera obsesión de Iglesias no es desbancar al PP sino Pedro Sánchez. El meollo del asunto es complejo porque ¿quién engañó a quién? ¿Quién traicionó a quién? Fue Podemos el primero en hablar de Gobierno alternativo entre PSOE, nacionalistas y Podemos aunque ahora se culpe tanto a Iglesias de la abstención que provocó el fracaso en la investidura de Sánchez. Fue Sánchez el que negoció a espaldas de Podemos un Gobierno con Ciudadanos y fue Sánchez el que orquestó contra Podemos una demonización propia de otros tiempos. Entonces, ¿por qué ahora esta transformación del ex líder socialista? ¿Consentiría Pablo Iglesias ahora un Gobierno a 3 entre Ciudadanos, PSOE y Podemos? ¿Lo consentiría Rivera que repitió varias veces haber llegado a la política para impedir que Podemos llegase al poder? La mancha de la corrupción se va extendiendo y va disolviendo las diferencias ideológicas, ya solo importa sacar de la Moncloa a Rajoy.

Las mayorías se construyen sobre ideas mágicas, prejuicios e inercias populares. La distancia que media entre el voto y el mecanismo que hace de ese voto un escaño en el parlamento es gigantesca, de la misma forma el anuncio en rueda de prensa de la moción de censura y su ejecución son dos realidades muy distintas. La política consiste en hacer ver al votante que tal distancia no existe y en esta lógica se mueven con finura Iglesias y Rajoy; ambos saben hablar a su masa electoral con precisión, ambos saben cómo modular el lenguaje para que llegue donde debe y ambos manejan el tiempo como si pudieran modelarlo a su antojo.

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