Responsabilidad política

Que un ministro de justicia se permita eliminar con una frase inocente todo lo que cualquiera puede entender por el término justicia ya no resulta llamativo. La frase en cuestión es esta: la responsabilidad política por la corrupción se salda en las urnas. En el lenguaje del Partido Popular todo está medido para esconder grandes desastres bajo pequeñas frases.

La responsabilidad, sea política o seglar, se salda en la cárcel o al menos devolviendo lo que se robó. Quizá lo que el ministro quería decir realmente es algo mucho más escandaloso: a los votantes no les importa que mi partido robe porque así lo demuestran los resultados electorales. Y debería añadir: … así que lo seguiremos haciendo. La lógica es implacable aquí, y el resultadismo (tan deportivo) ha colonizado también el mundo de la política. Ya solo importa ganar, el cómo es lo de menos.

La corrupción, como el rock and roll, es una forma de vida y tiene sus máximas (que en realidad son coartadas) como las tiene el mundo del rock. Me encantan estas dos: «todo el mundo lo hace» y «yo no sabía nada». La corrupción es algo que todo el mundo hace pero de la que nadie se entera. Curiosa paradoja.

Esperanza Aguirre es un caso paradigmático; sin ser directamente responsable de los hechos ha estado auspiciando un sistema que no tiene nada que envidiar al 3% de los catalanes. La condesa sabía todo hace años y así lo explica esta entrevista:

http://www.elmundo.es/espana/2017/04/26/58ffb45fca474139198b4682.html

Pero Esperanza Aguirre no es responsable y la explicación está en esa misma frase que pronunció el ministro Rafael Catalá: los responsables son los votantes. Un político es un espejo, y si nos gobiernan es porque consentimos que nos gobiernen. Este principio de consentimiento algunos se lo saltan a la torera, el respeto debido a la masa electoral es algo que los políticos olvidan con facilidad: el acuerdo es, sobre todo, un acuerdo de abajo a arriba y no de arriba abajo. Están porque nosotros decidimos inhibirnos para que nos representen. No hay coacción, no hay relación de fuerza: la democracia consiste en eso.

Corromperse viendo tanto dinero pasar a tu lado debe de ser muy fácil. Tan fácil que entra dentro de la normalidad. A este paso vamos a ver a nuestro Presidente del Gobierno en pijama de rayas despachando con el Rey desde Soto del Real sin dimitir de sus funciones. La diferencia, creo, será mínima respecto a la realidad actual. Nada más Zen que una cárcel, nada más Zen que las explicaciones de Mariano Rajoy al respecto de la ola de corrupción: El que la hace la paga, como se está viendo. Querido Presidente: no opina lo mismo tu ministro de justicia, y la absolución de los delitos la decide la masa electoral, que tiene más cátedra que un juez para dictar sentencia. Es el pueblo el que sabe si hay que castigar o perdonar.

Así que el ministro Catalá tiene felizmente razón: si nos roban es porque permitimos que lo hagan.

Anuncios

Principio de orgullo

Recuerdo como si hubiera sido ayer los últimos años del felipismo: los constantes casos de corrupción que desangraban al PSOE, la figura fiscalizadora de Aznar invitándole a González a irse, la crisis económica. No cabe ninguna duda, la gran figura de la democracia española ha sido el político sevillano, entre otras razones porque hasta hoy ha sido el Presidente que más tiempo ha dormido en Moncloa, algo que si se mira desde un punto de vista sociológico arroja una verdad en sordina: España fue durante veinte años un país de izquierdas o al menos un país que sabía decir que era de izquierdas mientras acometía reformas liberales. La ideología nos juega malas pasadas porque siempre la miramos de reojo para saber qué tenemos que decir cuando nos preguntan por algo. Felipe González nunca tuvo reparos en traicionar al electorado más ideologizado de sus votantes, esto es algo que algunos (yo mismo a veces) hemos visto como una traición imperdonable pero que con el tiempo se va dulcificando porque es oír hablar a este tipo en la radio e inmediatamente uno le echa de menos. Si juntamos a todos los presidentes vivos y muertos de nuestra democracia solo uno parece Presidente: adivina cuál.  Los demás parece que les hayan invitado para escuchar lo que dice él. Así y todo González es también el Presidente más controvertido (GAL, FILESA), el más complejo y (no me cabe ninguna duda) el mejor dotado para el puesto.

Se nos olvida con facilidad que aquel fuera de serie fue también el responsable de una época plagada de irregularidades. Esta reflexión no viene a señalar a otro lado, al contrario, viene a decir que la corrupción sigue siendo un asunto que no se soluciona porque no hay voluntad política para hacerlo. La prensa va escupiéndonos cada día una detención o una imputación más escabrosa que la del día anterior: hoy le ha tocado a Eduardo Zaplana. Es tan escandaloso el asunto que han citado al Presidente del Gobierno y lo vivimos con total normalidad. Mientras el grueso de la derecha señala a Venezuela alguien silba mirando el cielo para hablar de lo nuestro.

En Francia Macron y Le Pen han vuelto a poner sobre la mesa el abismo que media entre las grandes ciudades y el extrarradio. El extrarradio no es ya una posición geográfica sino un posicionamiento ideológico frente al mundo cuando el mundo te aparta. Las elecciones francesas tienen una peculiaridad que las hace insoportables: la segunda vuelta. Los franceses votan dos veces; a nosotros nos obligaron a votar dos veces y el resultado ha sido que todos van poco a poco camino de la cárcel. La segunda vuelta parece que les dijera a los franceses ¿estáis seguros? Primero votan y luego se reafirman. Así, este método esquizofrénico sigue una lógica revanchista: si no ganaron los míos que se jodan los otros. Según las encuestas aquellos votantes que dieron su voto a Mélenchon votarán por Le Pen en la segunda vuelta. Esta locura solo puede responder a un principio de orgullo o de rencor, o a algo tan peligroso que nadie se atreve a pronunciar.

Armas prohibidas

Todas las épocas han tenido su guerra: Corea, Vietnam, el Golfo Pérsico. El siglo XXI comenzó con la destrucción de las torres gemelas y continuó con la invasión de Afganistán; desde el año 2010 el conflicto sirio está marcando el paso de las relaciones internacionales . Siete años de conflicto van arrojando cifras escalofriantes que de tan escandalosas pasan desapercibidas: diez millones de desplazados, más de trescientos mil muertos, más de cien mil civiles asesinados. Uno no toma conciencia de esta cifra a no ser que calcule cuántos civiles fallecen por hora desde el inicio del conflicto: uno. Cada hora desde hace siete años muere un civil en Siria. Un muerto por hora es la velocidad del terror en Siria.

En el último episodio de esta barbarie parece ser que un ataque con armas químicas ha causado más de setenta muertos, treinta de los cuales eran niños. Las imágenes de niños amontonados con el macabro rictus de la muerte pintándoles el rostro pone la carne de gallina. Uno puede imaginar que bajo ese infame montón está su propio hijo, uno puede ponerse fácilmente en la piel de los padres de esos treinta niños asesinados. Pero no es la primera vez que Bachar el Asad utiliza armas químicas de forma indiscriminada y a sabiendas de los daños que pueden causar en la población civil, desde el inicio de la contienda el ejército nacional ha utilizado armas prohibidas sin prejuicios, como si en lugar de gas sarín estuviesen matando con agua bendita. El gambeteo del Presidente sirio para con la ONU resulta de lo más despreciable; aseguró hace años haber destruido su arsenal de armas químicas (según la OPAQ uno de los más grandes y potentes del mundo).

La ONU no ha podido emitir una condena de estos hechos porque Rusia ha ejercido su derecho de veto. La explicación rusa: que fueron los rebeldes quienes escondían los agentes químicos que explotaron al sufrir un bombardeo.

En los años ochenta Sadam Hussein tuvo un episodio parecido (en la guerra Irán-Irak) utilizando armas químicas contra la población kurda y causando más de 5000 víctimas. Durante aquella guerra Estados Unidos fue aliado incondicional de Irak y suministró junto con otros países occidentales la tecnología necesaria para realizar el ataque. Cuando se trató de condenar los hechos ante la ONU Estados Unidos afirmó que el incidente había sido en realidad un accidente iraní al manipular agentes químicos. Sé que si has leído con atención te estarás llevando las manos a la cabeza o te habrán entrado ganas de vomitar.

Yo creo que el hombre es una especie aberrante y que no importa el grado de crueldad, siempre podemos superarlo. Si la política es el arte de la suciedad, la política internacional es la pornografía de esa podredumbre. Para trabajar en la ONU se deben de tener un estómago de acero inoxidable y problemas de salud mental, de otra forma no se entiende su funcionamiento. Un grupo de psicóticos, paranoicos y desahuciados: así les veo cuando tratan de ponerse de acuerdo solo para firmar una cartita de condena.

Últimos acontecimientos

Se entretienen sus señorías preguntándose en verso en las sesiones de control del Congreso de los diputados. Así, Íñigo Méndez de Vigo (pariente de la mítica Carmen Díez de Rivera, de la que pocos se acuerdan ya) sonríe frete al atrevimiento de Jose Andrés Torres Mora. Los juegos florales parecía que eran coto privado de la cinegética populista. El soneto, hay que decirlo, no es malo, pero tiene ese sonido viejo que algunos atribuyen a los clásicos, y pedirle al diputado por Málaga que además escriba buenos sonetos me parece tan desvergonzado como pedirle a Rajoy que ejerza de Presidente del Gobierno, en ambos casos la pereza concomita con la incapacidad.

Podemos se enfanga nuevamente cuando se niega a sumarse a la preocupación del Congreso por los acontecimientos venezolanos. La ideología le pasa constantes facturas a los morados que no pagan, algún día les van a embargar la cuenta y ya no habrá más cash para afrontar el día a día, ¿qué pasará entonces? Desde un punto de vista ideológico Podemos juega a la izquierda dogmática, pero cuando lleguen al poder verán que el único dogma es el dinero y que solo traicionando sus principios podrán gobernar sin contradicciones (cosa esta última un tanto comprometedora). Ya lo vimos con Izquierda Unida y lo estamos viendo con los mal llamados “ayuntamientos del cambio”. Nada cambia excepto la propaganda.

En el PSOE le han hecho una puesta de largo a Susana Díaz que parece las que protagonizaba María Sonsoles de Icaza con sus hijas vestidas de Balenciaga. El traje que le ha hecho la inteligencia socialista con Felipe González a la cabeza se le va a romper por las costuras. Si Susana gana el PSOE tiene asegurada navegación de cabotaje hasta unas nuevas elecciones, o sea, una temporada sin sustos. De eso se trata; la izquierda oficial de este país se contenta con asumir cierta idea de estabilidad, un equilibrio de dos fuerzas que ya no existe. Susana Díaz, desde su discurso engañosamente conciliador trata de convocar esa época en la que dos partidos se disputaban el poder. Pero no es eso Susana, lo del otro día es para unas primarias, no para unas generales. Alguien se equivocó al escribirle el guion a la lideresa andaluza.

Con Cataluña pivotando entre la desobediencia y el favor de Downing Street, ahora resulta que los ingleses querían salirse del club para reconquistar Gibraltar y de paso Barcelona. Los catalanes han entrado en un estado de paranoia en el que solo hablan de independencia, como algunos locos que repiten una y otra vez unas palabras misteriosas. El plantel de la Generalitat va restando los días que faltan para la declaración de independencia, mientras Rajoy les observa como un farsante que se hubiera hecho pasar por presidente del Gobierno.

Se ha publicado un estudio historiográfico que demuestra que las elecciones del 36 no fueron limpias. El discurso de la legitimidad democrática del frente popular ha estallado por los aires, pero poco eco ha tenido este hallazgo, lo cual demuestra cuán difícil es desarticular un relato que la sociedad asume como cierto, aunque cuente hechos tan improbables como la existencia del Ratoncito Pérez o los Reyes Magos.

Y por supuesto mucho fútbol.

Este país es extraño y apasionante.