Cábalas y suposiciones

Las elecciones generales dejaron tantas lecturas como candidatos, tantos ganadores como partidos que superaron los diez escaños (algunos incluso con 8 lo celebraron). Hemos votado con ilusión y cuando pensábamos que las cifras de participación se dispararían nos quedamos en el 73 %, esto es, aun batiendo el récord nos quedó un regusto de familiaridad: la fiesta no fue para tanto. Sin embargo, como la Navidad estaba cerca lo celebramos, la política cuando se mezcla peligrosamente en las cenas familiares se convierte en una religión con su liturgia y su catecismo; hay creyentes y ateos, santos y mártires, ofrendas y agravios, solo el cínico se salva de la quema en un mundo carente de espiritualidad donde se busca la trascendencia en otros ámbitos. Allí donde no se cree en Dios se cree en Marx o en Adam Smith. Así, el resultado electoral ha dado mucho juego en nochebuena, con cábalas y suposiciones, pactos y querencias, sumas y restas. Todo para reunir 176 diputados.

Pablo Iglesias sabe que ningún partido de los cuatro que están en la tostada accederá al referéndum, quizá por esa imposibilidad los de Podemos se crecen, porque su posición de firmeza les dará más votos en las siguientes elecciones, que pueden ser dentro de dos meses. Proponer un imposible es la mejor forma de quedar como líder: cuidado, Jesucristo pudo obrar milagros, el de Vallecas juega con el fuego del referéndum y no se si tiene medido el resultado. Un NO le encumbraría, pero ¿qué harían los de Podemos ante un SI? En su programa no lo detallan.

Con el Partido Socialista pendiente del líder como el que está pendiente del suegro en la cena de nochebuena, los de Ferraz no están midiendo su posicionamiento de cara a la opinión pública. Demasiadas voces quieren tener la razón y demasiado poco parece Pedro Sánchez ordenar la temperatura de los varones y los jefes autonómicos. Para tratarse de un partido que elige en primarias a su líder y que se las da de democrático está dando un espectáculo extraño. Las primarias pueden ser garantía de funcionamiento democrático pero nunca garantía de éxito. Lo que importa no es ganar unas primarias, importa (y mucho) ganarse la lealtad de tus compañeros.

En el Partido Popular ha tenido que llegar el pope José María Aznar, que sin bigote parece envejecer, para poner orden en el patio y decretar fiesta con primarias acusando a Rajoy de falta de liderazgo. Estos desmanes de los viejos partidos resultan grandiosos y parecen recordar que la política es una cosa muy seria, como de obra de Shakespeare, pero en realidad todo responde a la inercia de los tiempos y los de Génova tendrán que adaptarse o morir. Siendo el partido más votado resulta paradójico que sea al tiempo el partido que más escaños ha perdido (cerca de 60). Ahora  bien, que el Presidente del Gobierno haya obtenido el respaldo de siete millones de votantes después del caso Bárcenas hace pensar en la catadura moral de esos siete millones de personas: o bien han votado tapándose la nariz o bien condescienden en el crimen fiscal, ambas opciones son igual de irresponsables.

Con ERC y Bildu sonrojando al electorado de Sevilla y Badajoz (por poner dos ejemplos) los nacionalismos vuelven a desnudar el sistema electoral, que pide a gritos una reforma en la que Izquierda Unida o el casi extinto UPyD puedan dejar de sobrevivir y pasen a vivir en un hemiciclo que represente más a los votantes y menos esa disfunción territorial de un Estado agotado.

Solo una cosa parece clara ahora mismo: Pablo Iglesias está marcando el itinerario de los pactos y el resto de partidos, en lugar de deslegitimar al madrileño, acatan el camino. Lo estamos viendo cuando el PSOE anuncia que el referéndum es innegociable o cuando Albert Rivera, lejos de proponer una alternativa sólida se apunta al bipartidismo invitando al PSOE a la abstención. Intuyo que la postura del de Ciudadanos le pasará factura porque, como dice un amigo, en política hay que mancharse y el de Badalona quiere siempre tener el traje demasiado a punto.

Anuncios

2 comentarios en “Cábalas y suposiciones

  1. Pingback: ¿Y ahora qué? « Demasiadas palabras

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s